UNA NOCHE MÁS...
Caminaba anhelando no llegar nunca a esa horrible y oscura habitación, donde me esperaba como siempre, un hombre desconocido por completo.
Hacía frío y a pesar de que durante varios años, noche tras noche sucedía lo mismo, aún sudaba, el corazón se me aprisionaba y me ahogaba de temor al abrir aquella puerta.
Tomé varias copas de licor, mientras lo observaba acostado sobre la cama. Puse música a un volumen bajo, cerré los ojos y me dejé llevar por las circunstancias...
YERALDÍ PEÑA (14 AÑOS)
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